viernes
Musa
Una musa es aquella dama que te insipira
son capaces de hacerte sentir el rey del Universo
o un indigente mendigando amor
Sientete afortunada de haber sido mi musa.
Una musa que deja de serlo, siempre queda
colgada del lado izquierdo, aunque su aroma
se pierda en el viento, y es mejor dejarlo
viajar libre y no tratar de retenerlo.
Cuando le dedicas tu vida a una musa
le regalas parte de tu alma, de tu ser
de tu esencia y absorbes su inocencia
te quedas clavado en una ilusión.
Hay musas para todos y poetas para todas
hay musas por las que matamos
hay otras que nos matan de amor
pero siempre morimos por ellas.
Pero todo tiene fecha de caducidad
y la tuya ya expiró, pero no estes
triste, sé que habrá otro poeta que dará
su todo por tener una migaja de ti.
miércoles
Unica vez.
Ella era una criatura que estaba sentada en la barra, cabello negro, liso casi le llegaba a la cintura, vestida con unos jeans, botas negras y una blusa morada, no hacía nada mas que estar viendo el partido del Real Madrid contra el Barcelona, no hablaba y solo se dedicaba a beber un poco de vez en vez, nadie en el bar se atrevía a hablarle pero todos no le quitaban la mirada de encima, no se podría decir que le gustaba llamar la atención por que no coqueteaba con nadie. Eran como las ocho de la noche, hora en que Raúl pasaba a ver y tomarse un trago después de su día laboral. Al entrar él no se percato de que quien era su compañera de junto, solo le pidió a Antonio una cerveza en botella sin destapar. Antonio no tardo nada en dejarsela en la barra y se fue a atender a otros clientes.
- ¿Quien juega? - Pregunto él
- El Barça contra el Real Madrid - respondió ella aunque él no le había hecho la pregunta directamente a ella.
- Gracias y ¿A quien le vas? - Ya preguntandole directamente.
- El Barça es mucho mejor equipo ahora - sin dejar de ver el partido.
- En eso tienes razón, pero no me has respondido - dandole un trago él a su cerveza.
- Al Barcelona - volteando a mirar solo un segundo a quien le preguntaba y su mirada busco al cantinero para pedirle otro trago.
- ¡Antonio!, un whisky del 84, irlandes con dos hielos por que pierde el buqué - ganandole la palabra Raul a aquella señorita que tenía a un lado.
- ¿Cómo sabías que estaba pidiendo wisky? - mirandolo fijamente.
- Por el vaso, por eso me gusta venir aquí, te sirven la bebida como debe ser, ¿No te has fijado? - sonriendo sarcasticamente Raúl. Antonio se apuro a servir el trago, lo dejo en la barra y se fue.
- Gracias, aunque este trago vale algo y no podré aceptarlo. - sonriendo por el gesto de aquél hombre.
- Por favor aceptalo - replicaba él - Por cierto me llamo Raúl - estirandole la mano
- Mucho gusto Raúl, yo me llamo Sol - tomandole la mano - Bueno, ¡Salud! - y chocando sus vasos le dieron un fuerte sorbo a la bebida. Como siempre Raúl hacía las preguntas e invitaba otro vaso del mismo wisky -Creo que ya sé por donde vas Raúl, este es tu plan... primero me hablas para que todos vean que eres el hombre alfa aquí, después no has dejado que se vacié mi trago, después me dirás "vamos a un lugar mas tranquilo" y en tu casa me dirás si quiero pasar la noche contigo, ¿Cierto? - Ella hablaba serio, pero esa sensualidad de sus expresiones y la inocencia que irradiaban esos ojos tornasol, hizo reír a Raúl.
- De hecho no pensaba eso - Raúl ya llevaba cuatro cervezas, la misma cantidad que su compañera - pero es un buen plan, pero todo hay que mejorarlo, ¿no te parece?. - Llamo a Antonio y le pidió que pusiera una canción "Don't know why de Norah Jones" le pidió también que arreglara la terraza, solo como él sabía hacerlo y que no mandará a nadie. Antonio no tardo ni cinco minutos en regresar. Discretamente se acerco al oído de Raúl - Todo perfecto señor - Él como todo un caballero, le tomo la mano a la pequeña dama, ella se dejo guiar y juntos pasaron por una puerta, atravesaron la cocina, y tomaron unas pequeñas escaleras que daban a la azotea del bar, la vista de ese lugar era sencillamente mágica, podía verse el colorido de la ciudad en un punto donde pareciera que eran los únicos dos en la ciudad y alguien se dedicaba a pintar con luces la ciudad.
- Que bonito lugar - exclamaba ella
- Todavía no has visto nada - le respondía él, Antonio que los había seguido hasta ahí, encendió unas velas en la mesa y otras que estaban en la terraza, dandole un toque de película a ese momento, encendio unos altavoces y comenzó a sonar música soul. - Ahora si, esta completo - le decía con una pequeña sonrisa.
- Me has sorprendido - sonriendole y como por reflejo se aferro al brazo de este, él por impulso mas que por otra cosa recargo su rostro sobre su cabello pudiendo olerlo.
- Lamento interrumpir señor, ¿Gusta que les traiga algo de comer? - comentaba Antonio
- ¿Que se te antoja? - preguntandole Raúl a su compañera.
- Dejaré que me sorprendas - volteandolo a ver, fue en ese mometo en que él se percato que sus ojos cambiaban de tonalidad.
- Si, Antonio, traenos, unos canapes de queso de cabra bañados con mejillones, jamón serrano y unos jitomates cherry rellenos de cangrejo, por favor, también traenos una botella de Malbec del 98 - Sin esperar mas Antonio salío de la terraza dejando solos a Raúl y a Sol. Ambos estaban así inmobiles, ella abrazada del brazo de él, y él recargando su cabeza sobre la de ella.
- por cierto llevamos dos horas hablando y no me has dicho cuantos años tienes - haciéndole la pregunta lo mas cercano a al oído.
- No te preocupes eres mas grande que yo - él pudo percibir una pequeña risa acompañada de una ironía en su respuesta. - Tengo diecinueve años... pero sinceramente no me importa la edad, creo que en eso no se debe gobernar - Esto se lo decía tan cerca que dos centímetros mas y podían darse un beso, ella cerro los ojos esperando ese momento, pero él se quedo en la misma posición, hasta que volvió Antonio con la comida. Sol, se sintió un poco desilusionada por el hecho que Raúl se negará a darle el beso, este no hizo nada y al contrario, comenzó a hacer un ambiente mas tranquilo, mas confortable para ella, durante la noche hablaron de todo, de la universidad, de los viajes de Raúl, de los viajes de Sol, de que les gustaba hacer, así pasaron las horas, él no dejaba de mirar su risa y sus facciones de niña, ni quitar su mirada en su tan expresiva mirada con esos ojos. Tal vez el destino estaba coagulando una nueva historia o algo con un cierto toque de importancia en la vida de ambos. O tal vez no era nada, pero estaban gozando el momento. Así pasaron las horas, de vez en cuando se paraban y se asomaban por la terraza, veían pasar los carros o él le mostraba quien trabaja en cada edificio. Ella se ponía a jugar en el borde de la terraza, preocupando a Raúl de que se resbalara y cayera...
Tal vez esta situación jamás hubiera pasado si Hector hubiera tomado su tiempo libre para comprar las flores que tenía planeado comprarle a su novia por su tercer aniversario, pero prefirió hablar con sus amigos de la universidad sobre el proyecto, y perdió la clase de finanzas por salir a comprar las flores, ya en el local estaba indeciso por cuales llevarle, aunque no escatimo en nada, no sabía cual le sorprendería mas si el arreglo de tulipanes o el de rosas. Al fin se decidió y compro el de tulipanes, por poco rompe el arreglo por no ver que tenía los listones de los tenis sueltos, tropezando con Constantino el jardinero del Grupo Empresarial CEO quien estaba apurado por regresar con las diligencias que le había encargado su jefe, ese pequeño percance hizo que pasará una mayor tragedia. Hector regreso lo mas pronto posible a la Universidad, llegando 10 minutos tarde a su clase de Microeconomía con el profesor Gómez-Mont que era el típico profesor con un historial un poco ético y no muy bien portado con sus alumnas, así paso Hector tocándole sentarse al final del salón, pasando entre burla y sorpresas entre sus compañeros de clase por cargar el arreglo y la mochila de sus cuadernos. Al final de clase se percato que no tenía saldo su celular, para llamarle a Maria Fernanda su novia que la esperaba en su casa para ir a festejar el día en algún bar del centro. Buscando entre sus bolsillos si encontraba algunas monedas para marcarle del teléfono publico que esta en la salida del campus recordó que Sol su amiga tenía celular y era muy amiga de Maria Fernanda, este pidiéndole su teléfono prestado le marco a su novia y quedaron de acuerdo, el se despidió contento por la sorpresa que le esperaba en la noche a Maria Fernanda, pero no tomando en cuenta que el celular de Sol ya estaba en reserva de su pila, al terminar este de hacer su llamada, se acabo, poniendo en aprietos a Sol por que esperaba la llamada de sus amigas que habían quedado de verse en algún bar del norte de la ciudad donde iban a tomar un café o algún trago, siempre iban al mismo bar "El castillo de If" porque era un bar exclusivo. Sin saber la hora en que se reuniría con sus amigas decidió ir sin saber que ellas tratándola de localizar para decirle que se cancelaría por que varias de ellas no podrían ir ese día.
Si algo hubiera salido bien ese día. Si hector hubiera ido en su hora libre a comprar el arreglo o si Constantino no hubiera salido, o si se hubiera amarrado los listones de los tenis, o si hubiera tenido monedas para marcale o si Sol hubiera salido antes o si Maria Fernanda hubiera le hubiera marcado a Hector o si Sol tuviera cargado su celular. Esta historia hubiera terminado como se esperaba, pero el caso fue que gracias a Hector... Sol y Raúl se conocieron. Esto sin darse cuenta ellos. Así es el camino de la vida, llena de coincidencias y casualidades.
Ya pasaba de las 3 de la mañana y el frío no se hizo esperar, él se quito su abrigo. - ¿Quieres que nos retiremos? - preguntandole susurrandole en su oído
- ¿A donde iríamos? - preguntaba ella
Ella se quedo callada, no supo que decir - O si prefieres puedo llevarte a tu casa y me marcas si quieres volver a salir. Ella volteó a ver de nuevo la ciudad su corazón no sabía que hacer si aceptar que la llevará a su casa o dejar que el destino decidiera. - ¡Esta bien vamos! - Respondiendo era obvio que había decidido. Raúl saco unos billetes y los dejo sobre la mesa donde estaban. Cruzaron la ahora abandonada cocina, ella lo detuvo y regreso corriendo a la terraza, él fue trás ella, cuando por fin subió las escaleras y entro a la terraza, la vio en la esquina de la terraza, se detuvo un momento. La vio tan fragil, tan delicada y tan sensual en la pose en que estaba que solo paso a paso sin tanta prisa el se acerco a ella, justo a un paso de distancia, se detuvo.
- ¿Van dos beses que me niegas?, ¿Que pasa? - pregunto la pequeña dama.
- Nada, no quiero echarlo a perder, vamos paso a paso. - abrazandola de nuevo, como queriendo absorber su esencia, bajando la cara y ella poniendo la suya sobre su hombro, poco a poco se comenzaron a separar sus rostros buscando ese beso que por una u otra no se había dado, el con su mano detuvo el rostro de ella y lo dirigió a él, ella solo se dejo guiar. Y así por fin llego.
- ¿En serio tienes una vista bonita desde tu departamento? - pregunto ella después de un rato de estar abrazados.
- No tienes ni idea, se ve la ciudad entera - respondió él, soltandola para irse.
- ¿Llevame si? - pidiendole el favor con un último beso en aquella terraza.
Así volvieron a recorrer, la cocina y saliendo de nuevo al bar, ahora estaba obscuro, ni un alma había en ese lugar, Raúl encendio las luces y detrás de la barra saco las llaves del negocio y tomandole la mano a Sol salió del bar. Ella estaba un poco desconcertada por la situación. Salieron y él cerro de nuevo el negocio, en la calle siguiente ahí estaba su Audi R8 plateado.
- ¿Por qué te dejaron las llaves del bar? - pregunto ella por que sabía que siempre sacaban a todos del bar a determinada hora.
- Porque es mío - Respondiendo sin dar tanto alarde, abrió y encendio el auto a distancia y abriendole la puerta a ella para que entrará.
Recorrer la ciudad a esa hora no era difícil y en menos de 20 minutos estaban entrando al fraccionamiento "La Concordía". Agustín como siempre ya esperaba en la entrada para estacionar el carro y abrirle la puerta a Raúl, al percatarse que venía acompañado regreso a abrirle la puerta a la Srta. y Raúl salió por su lado, sin mas Agustín se fue y Raúl volvió a estirarle la mano para que lo acompañara a su departamento, en el elevador no tardaron en llegar mas besos hasta llegar al piso 32 donde vivía Raúl. Al abrir la puerta ya lo esperaba Zeus su perro y Sanson estaba acostado en la sala. Sol no dudo en acaricira a Zeus un Gran Danes arlequín y celoso por las caricias Sanson un Mastín Ingles se acerco, él la dejo un rato y encendió tenue las luces que daban a la pared de piedra volcanica y las luces que daban a sus cuadros, encendió su stereo y como si supiera el destino sono "She is the one de Robbie William" acomodo su cartera, su iPhone sobre la mesa que daba a la cocina, notando que tenía 10 llamadas perdidas, sin darle importancia busco dos copas y regreso con Sol que estaba viendo sus cuadros y las artesanias indus y africanas que decoraban su departamento.
- ¿A que te dedicas? - pregunto ella con cierta incertidumbre y admiración.
- Soy inversionista y empresario - tomando un pequeño control que tenía en la sala abrió las cortinas que dejaban dar la vista que tanto le presumió.
- ¿Quien juega? - Pregunto él
- El Barça contra el Real Madrid - respondió ella aunque él no le había hecho la pregunta directamente a ella.
- Gracias y ¿A quien le vas? - Ya preguntandole directamente.
- El Barça es mucho mejor equipo ahora - sin dejar de ver el partido.
- En eso tienes razón, pero no me has respondido - dandole un trago él a su cerveza.
- Al Barcelona - volteando a mirar solo un segundo a quien le preguntaba y su mirada busco al cantinero para pedirle otro trago.
- ¡Antonio!, un whisky del 84, irlandes con dos hielos por que pierde el buqué - ganandole la palabra Raul a aquella señorita que tenía a un lado.
- ¿Cómo sabías que estaba pidiendo wisky? - mirandolo fijamente.
- Por el vaso, por eso me gusta venir aquí, te sirven la bebida como debe ser, ¿No te has fijado? - sonriendo sarcasticamente Raúl. Antonio se apuro a servir el trago, lo dejo en la barra y se fue.
- Gracias, aunque este trago vale algo y no podré aceptarlo. - sonriendo por el gesto de aquél hombre.
- Por favor aceptalo - replicaba él - Por cierto me llamo Raúl - estirandole la mano
- Mucho gusto Raúl, yo me llamo Sol - tomandole la mano - Bueno, ¡Salud! - y chocando sus vasos le dieron un fuerte sorbo a la bebida. Como siempre Raúl hacía las preguntas e invitaba otro vaso del mismo wisky -Creo que ya sé por donde vas Raúl, este es tu plan... primero me hablas para que todos vean que eres el hombre alfa aquí, después no has dejado que se vacié mi trago, después me dirás "vamos a un lugar mas tranquilo" y en tu casa me dirás si quiero pasar la noche contigo, ¿Cierto? - Ella hablaba serio, pero esa sensualidad de sus expresiones y la inocencia que irradiaban esos ojos tornasol, hizo reír a Raúl.
- De hecho no pensaba eso - Raúl ya llevaba cuatro cervezas, la misma cantidad que su compañera - pero es un buen plan, pero todo hay que mejorarlo, ¿no te parece?. - Llamo a Antonio y le pidió que pusiera una canción "Don't know why de Norah Jones" le pidió también que arreglara la terraza, solo como él sabía hacerlo y que no mandará a nadie. Antonio no tardo ni cinco minutos en regresar. Discretamente se acerco al oído de Raúl - Todo perfecto señor - Él como todo un caballero, le tomo la mano a la pequeña dama, ella se dejo guiar y juntos pasaron por una puerta, atravesaron la cocina, y tomaron unas pequeñas escaleras que daban a la azotea del bar, la vista de ese lugar era sencillamente mágica, podía verse el colorido de la ciudad en un punto donde pareciera que eran los únicos dos en la ciudad y alguien se dedicaba a pintar con luces la ciudad.
- Que bonito lugar - exclamaba ella
- Todavía no has visto nada - le respondía él, Antonio que los había seguido hasta ahí, encendió unas velas en la mesa y otras que estaban en la terraza, dandole un toque de película a ese momento, encendio unos altavoces y comenzó a sonar música soul. - Ahora si, esta completo - le decía con una pequeña sonrisa.
- Me has sorprendido - sonriendole y como por reflejo se aferro al brazo de este, él por impulso mas que por otra cosa recargo su rostro sobre su cabello pudiendo olerlo.
- Lamento interrumpir señor, ¿Gusta que les traiga algo de comer? - comentaba Antonio
- ¿Que se te antoja? - preguntandole Raúl a su compañera.
- Dejaré que me sorprendas - volteandolo a ver, fue en ese mometo en que él se percato que sus ojos cambiaban de tonalidad.
- Si, Antonio, traenos, unos canapes de queso de cabra bañados con mejillones, jamón serrano y unos jitomates cherry rellenos de cangrejo, por favor, también traenos una botella de Malbec del 98 - Sin esperar mas Antonio salío de la terraza dejando solos a Raúl y a Sol. Ambos estaban así inmobiles, ella abrazada del brazo de él, y él recargando su cabeza sobre la de ella.
- por cierto llevamos dos horas hablando y no me has dicho cuantos años tienes - haciéndole la pregunta lo mas cercano a al oído.
- No te preocupes eres mas grande que yo - él pudo percibir una pequeña risa acompañada de una ironía en su respuesta. - Tengo diecinueve años... pero sinceramente no me importa la edad, creo que en eso no se debe gobernar - Esto se lo decía tan cerca que dos centímetros mas y podían darse un beso, ella cerro los ojos esperando ese momento, pero él se quedo en la misma posición, hasta que volvió Antonio con la comida. Sol, se sintió un poco desilusionada por el hecho que Raúl se negará a darle el beso, este no hizo nada y al contrario, comenzó a hacer un ambiente mas tranquilo, mas confortable para ella, durante la noche hablaron de todo, de la universidad, de los viajes de Raúl, de los viajes de Sol, de que les gustaba hacer, así pasaron las horas, él no dejaba de mirar su risa y sus facciones de niña, ni quitar su mirada en su tan expresiva mirada con esos ojos. Tal vez el destino estaba coagulando una nueva historia o algo con un cierto toque de importancia en la vida de ambos. O tal vez no era nada, pero estaban gozando el momento. Así pasaron las horas, de vez en cuando se paraban y se asomaban por la terraza, veían pasar los carros o él le mostraba quien trabaja en cada edificio. Ella se ponía a jugar en el borde de la terraza, preocupando a Raúl de que se resbalara y cayera...
Tal vez esta situación jamás hubiera pasado si Hector hubiera tomado su tiempo libre para comprar las flores que tenía planeado comprarle a su novia por su tercer aniversario, pero prefirió hablar con sus amigos de la universidad sobre el proyecto, y perdió la clase de finanzas por salir a comprar las flores, ya en el local estaba indeciso por cuales llevarle, aunque no escatimo en nada, no sabía cual le sorprendería mas si el arreglo de tulipanes o el de rosas. Al fin se decidió y compro el de tulipanes, por poco rompe el arreglo por no ver que tenía los listones de los tenis sueltos, tropezando con Constantino el jardinero del Grupo Empresarial CEO quien estaba apurado por regresar con las diligencias que le había encargado su jefe, ese pequeño percance hizo que pasará una mayor tragedia. Hector regreso lo mas pronto posible a la Universidad, llegando 10 minutos tarde a su clase de Microeconomía con el profesor Gómez-Mont que era el típico profesor con un historial un poco ético y no muy bien portado con sus alumnas, así paso Hector tocándole sentarse al final del salón, pasando entre burla y sorpresas entre sus compañeros de clase por cargar el arreglo y la mochila de sus cuadernos. Al final de clase se percato que no tenía saldo su celular, para llamarle a Maria Fernanda su novia que la esperaba en su casa para ir a festejar el día en algún bar del centro. Buscando entre sus bolsillos si encontraba algunas monedas para marcarle del teléfono publico que esta en la salida del campus recordó que Sol su amiga tenía celular y era muy amiga de Maria Fernanda, este pidiéndole su teléfono prestado le marco a su novia y quedaron de acuerdo, el se despidió contento por la sorpresa que le esperaba en la noche a Maria Fernanda, pero no tomando en cuenta que el celular de Sol ya estaba en reserva de su pila, al terminar este de hacer su llamada, se acabo, poniendo en aprietos a Sol por que esperaba la llamada de sus amigas que habían quedado de verse en algún bar del norte de la ciudad donde iban a tomar un café o algún trago, siempre iban al mismo bar "El castillo de If" porque era un bar exclusivo. Sin saber la hora en que se reuniría con sus amigas decidió ir sin saber que ellas tratándola de localizar para decirle que se cancelaría por que varias de ellas no podrían ir ese día.
Si algo hubiera salido bien ese día. Si hector hubiera ido en su hora libre a comprar el arreglo o si Constantino no hubiera salido, o si se hubiera amarrado los listones de los tenis, o si hubiera tenido monedas para marcale o si Sol hubiera salido antes o si Maria Fernanda hubiera le hubiera marcado a Hector o si Sol tuviera cargado su celular. Esta historia hubiera terminado como se esperaba, pero el caso fue que gracias a Hector... Sol y Raúl se conocieron. Esto sin darse cuenta ellos. Así es el camino de la vida, llena de coincidencias y casualidades.
Ya pasaba de las 3 de la mañana y el frío no se hizo esperar, él se quito su abrigo. - ¿Quieres que nos retiremos? - preguntandole susurrandole en su oído
- ¿A donde iríamos? - preguntaba ella
- Tengo un departamento a las afueras de la ciudad
podría sacar mi mejor vino, y llevarte a mi terraza compararía tus ojos,
con las pocas estrellas que veamos antes del amanecer.
Después te invitaría a dormir, te dejarías desnudar sin objetar
solo viendo como con mis manos deslizo tu vestido por tu cuerpo
y yo me quitaría mi camisa, así desnudos nos meteríamos entre
las cobijas, pero no te haría el amor, pero mis caricias serían tus dueñas
y no dejaría de reír, gozar y tenerte a mi lado, platicaríamos de todo lo
que nos ha pasado.
En la mañana, me despertaría antes que tú y te prepararía el café
y sé que me dirás que ha sido tu mejor noche y que te gustaría repetirlo
yo solo te daría un beso y te respondería "No te vayas".
Ella se quedo callada, no supo que decir - O si prefieres puedo llevarte a tu casa y me marcas si quieres volver a salir. Ella volteó a ver de nuevo la ciudad su corazón no sabía que hacer si aceptar que la llevará a su casa o dejar que el destino decidiera. - ¡Esta bien vamos! - Respondiendo era obvio que había decidido. Raúl saco unos billetes y los dejo sobre la mesa donde estaban. Cruzaron la ahora abandonada cocina, ella lo detuvo y regreso corriendo a la terraza, él fue trás ella, cuando por fin subió las escaleras y entro a la terraza, la vio en la esquina de la terraza, se detuvo un momento. La vio tan fragil, tan delicada y tan sensual en la pose en que estaba que solo paso a paso sin tanta prisa el se acerco a ella, justo a un paso de distancia, se detuvo.
- ¿Van dos beses que me niegas?, ¿Que pasa? - pregunto la pequeña dama.
- Nada, no quiero echarlo a perder, vamos paso a paso. - abrazandola de nuevo, como queriendo absorber su esencia, bajando la cara y ella poniendo la suya sobre su hombro, poco a poco se comenzaron a separar sus rostros buscando ese beso que por una u otra no se había dado, el con su mano detuvo el rostro de ella y lo dirigió a él, ella solo se dejo guiar. Y así por fin llego.
- ¿En serio tienes una vista bonita desde tu departamento? - pregunto ella después de un rato de estar abrazados.
- No tienes ni idea, se ve la ciudad entera - respondió él, soltandola para irse.
- ¿Llevame si? - pidiendole el favor con un último beso en aquella terraza.
Así volvieron a recorrer, la cocina y saliendo de nuevo al bar, ahora estaba obscuro, ni un alma había en ese lugar, Raúl encendio las luces y detrás de la barra saco las llaves del negocio y tomandole la mano a Sol salió del bar. Ella estaba un poco desconcertada por la situación. Salieron y él cerro de nuevo el negocio, en la calle siguiente ahí estaba su Audi R8 plateado.
- ¿Por qué te dejaron las llaves del bar? - pregunto ella por que sabía que siempre sacaban a todos del bar a determinada hora.
- Porque es mío - Respondiendo sin dar tanto alarde, abrió y encendio el auto a distancia y abriendole la puerta a ella para que entrará.
Recorrer la ciudad a esa hora no era difícil y en menos de 20 minutos estaban entrando al fraccionamiento "La Concordía". Agustín como siempre ya esperaba en la entrada para estacionar el carro y abrirle la puerta a Raúl, al percatarse que venía acompañado regreso a abrirle la puerta a la Srta. y Raúl salió por su lado, sin mas Agustín se fue y Raúl volvió a estirarle la mano para que lo acompañara a su departamento, en el elevador no tardaron en llegar mas besos hasta llegar al piso 32 donde vivía Raúl. Al abrir la puerta ya lo esperaba Zeus su perro y Sanson estaba acostado en la sala. Sol no dudo en acaricira a Zeus un Gran Danes arlequín y celoso por las caricias Sanson un Mastín Ingles se acerco, él la dejo un rato y encendió tenue las luces que daban a la pared de piedra volcanica y las luces que daban a sus cuadros, encendió su stereo y como si supiera el destino sono "She is the one de Robbie William" acomodo su cartera, su iPhone sobre la mesa que daba a la cocina, notando que tenía 10 llamadas perdidas, sin darle importancia busco dos copas y regreso con Sol que estaba viendo sus cuadros y las artesanias indus y africanas que decoraban su departamento.
- ¿A que te dedicas? - pregunto ella con cierta incertidumbre y admiración.
- Soy inversionista y empresario - tomando un pequeño control que tenía en la sala abrió las cortinas que dejaban dar la vista que tanto le presumió.
...FIN...
jueves
2012
Les iba a desear las mejores de las suertes este 2012,
pero sinceramente sé que no la necesitan
por que las personas que luchan
y dan todo por lograr sus objetivos,
no requieren la ayuda de la suerte.
¡¡¡FELIZ 2012!!!
miércoles
Raúl de la Roca
Atractivo, elegante, sofisticado. Es uno de los diez estafadores y asesinos a sueldo, mas reconocidos del mundo, aunque pocos conocen a ciencia cierta su rostro, habíl, intocable, negado al amor. Camina durante toda su vida al filo de entre la bondad de Dios y la seducción del diablo. Se suicido a los 21 años por causa de un amor pasajero, pero el diablo le concede seguir viviendo si trabaja para él como uno de sus portadores de almas. Raúl es conocido por sus encantos y la forma de ver la vida que mas de una vez le han ayudado a salir de los problemas. Raúl conoce al Sra. Tanus, quien se ofrece a darle vivienda en una de las zonas mas exclusivas de la Ciudad de México, no solo adquiere con la Sra. tanus un lugar donde hospedarse, sino un amplio vestuario, donde aprende a vestir de traje, zapatos de marca y sus sombreros que se vuelven típicos del vestuario de él. Raúl después de terminar sus estudios en Italia, se enterá que Mónica se va a casar por lo que decide hacer un trato con Luzbel, para cancelar el contrato que había adquirido años antes. Luzbel le niega la cancelación por lo que Rául recurre a su última esperanza, Gabriel, quien le dice que la única forma que pueda deshacerse de Luzbel, es evitando a cualquier costa adquirir alguno de los siete pecados capitales, y después de años cuando venga el juicio final se podrá saber si de verdad es indultado. El amor que le tiene a Monica es tal que se dedica a llamar su atención con nuevos proyectos y empleos, que gracias a Luzbel fueron siempre los mejores o mas cotizados. Luzbel y Raúl llevan una amistad un tanto peligrosa, Luzbel siempre tentadolo y él evitandolo a cualquier manera. Una tarde en una platica, el Diablo le comenta que le dará libre albedrío en el amor. En ese momento Raúl decide que esa sería la única forma de desahogar su impulsividad y el coraje con la vida y el desamor de Mónica. En una plática con Dios, le confieza que no sabe a ciencia cierta si la familia donde creció es suya y Dios le nego la verdad por miedo a su temperamento. Poco se conoce de su pasado, solo se sabe que terminó la úniversidad en Roma y fue financiado por el Sr. Vicenzo amante del pasado de la Sra. Tanus, además de que tiene un amplió conocimientos en negocios, arte e historia, se cree que es autodidacta por lo que resulta sorprendente. Considerando que Raúl es poliglota (Habla español, ingles, italiano y aleman). Algunos de sus alías son Dayden Anaf (Estafador), Josue Santos (Asesor Politico), Vicente Villanueva (Playboy y hombre de negocios), Sr. Malo (Coleccionista y estafador de arte, esgrimista), Edmundo Dantes (Medico y viajero del mundo). Es dueño de una pastelería en el centro de Polanco, Cd. de México, Poseé dos restaurantes de comida italiana en Bogotá y es socio de una empresa de alta costura en España. Se le ha ligado sentimentalmente con Mariana una diseñadora de moda de Colombia, con Diana Echeverreia modelo y actriz mexicana, Monserrat de la Barca actriz española, entre otras.
viernes
Navidad...
Otra vez ahí estaba Raúl en otra víspera de Navidad, caminando por el parque donde sacaba a pasear a sus perros, como siempre iba con su cigarrillo en la boca, pensando que había pasado este año, pensaba en Mariana, en Jennifer, en Marlen y en otras mujeres que habían estado con Raúl este año. Esta caminata era costumbre en él, aunque no era una persona melancólica ni mucho menos nostálgica, no dejaba de pensar en su familia y en como han pasado estos años sin él, hacía años que no marcaba para saber como esta su madre, su padre o sus hermanos, en cierta forma mientras mas lejos estuviera de ellos mas tranquilo se encontraba, No quería que su familia se enterara de su estilo de vida, odiaba los interrogatorios que provenían de su familia de la forma, odiaba las preguntas obligadas “¿Cómo has estado?, ¿En donde trabajas?, ¿Por qué no has llamado?, ¿Te hemos hecho algo?”.
Pero aunque le doliera y jamás lo comentaba a nadie, había momentos en que abría un poco su corazón y pensaba en ellos, mas de una vez paso por donde vivía pero jamás se atrevió a bajar y tocar el timbre de su casa. En alguna ocasión se estaciono en frente de su casa y se quedo observando si había movimientos, apago el motor y bajo su cristal para respirar su infancia, se pudo ver saliendo a toda prisa por alguna diligencia que su madre le pedía, con aquellos jeans y su camiseta, pudo recordar a su madre asomada en la ventana viéndolo como se perdía por la calle. Recordaba el olor a comida casera y cuando estuvo decidido a bajar y presentarse de nuevo con su familia, otro carro le pitaba para que se moviera y dejara al dueño de la casa, estacionarse donde estaba Raúl. Esa fue la única vez en que Raúl hizo el intento de regresar a su hogar.
Aunque la familia de Raúl no supiera de él, él en cambio apoyo a su familia, cuando se entero que su hermano menor había terminado la universidad, hizo algunas llamadas y logro que José María entrará en un alto buffet de Ingenieros, donde casi nadie podía entrar, cuando supo que su hermana iba a casarse y supo el lugar que ella eligió de salón para su boda, hizo un donativo al mismo con la condición que bajarán el precio y su hermana pudiera cumplir su sueño de casarse en donde ella había elegido. Pero cuando su padrastro enfermo de gravedad, no hizo nada.
Raúl estaba sumergido en sus pensamientos caminando sin rumbo en los alrededores del parque cuando por fortuna o inoportunamente recibió un mensaje de un número desconocido “te pienso y sabes que eres tú con quien debo estar”, Raúl solo respondió “¿Quién eres?” y ya no recibió respuesta alguna, pero le sirvió para olvidar su melancolía, silbarle a sus perros y regresar a su departamento.
- ¡Hola Sr.! – Ahí estaba agustín siempre tan servicial como siempre - ¿Saldrá esta noche, para que me diga que carro quiere que lave?
- Si saldré Agustín y creo que usaré la gris – la gris era una camioneta Lincoln MKX que acababa de comprar. – Otra cosa Agustín no se si puedas pasar por Monserrat por que saldré con ella y la verdad no quiero verla hasta que este listo y quede de estar con ella a las 8 y ya casi son, lleva la camioneta y la traes aquí y que ella ya me espere, ¿ok? – Le comento esto casi sin voltear a verlo, aunque Agustín sabía que siempre recibía una muy buena propina por lavar o atender los caprichos de Raúl.
- ¡Está bien! – Paso antes por los cigarros que siempre debían estar en la guantera de sus carros y después partió por la Srta.- Si saldré Agustín y creo que usaré la gris – la gris era una camioneta Lincoln MKX que acababa de comprar. – Otra cosa Agustín no se si puedas pasar por Monserrat por que saldré con ella y la verdad no quiero verla hasta que este listo y quede de estar con ella a las 8 y ya casi son, lleva la camioneta y la traes aquí y que ella ya me espere, ¿ok? – Le comento esto casi sin voltear a verlo, aunque Agustín sabía que siempre recibía una muy buena propina por lavar o atender los caprichos de Raúl.
Entrando al departamento, los perros corrieron a tomar agua y Raúl como siempre arrogante, prepotente y falto de tiempo para con otras personas se tomo su tiempo, abrió la botella que tenía de Merlot se sirvió un poco, prendió su stereo y sonó Call it rock & roll de Great White, la canción perfecta para olvidar su melancolía y así se quito el abrigo que tenía dejándolo en el perchero, subió al máximo el volumen y se fue a tomar la ducha. Mientras Raúl se duchaba el volumen no dejo que escuchará su celular y como no tenía llamadas importantes que recibir, no lo busco hasta terminar de arreglarse.
nuncio
- ¡Hola amor! ¿Cómo estas?, ¡wow que hermoso te ves! – mientras abrazaba a Raúl por la espalda
- ¿Sabes? Perdóname, no podré ir, tengo algo muy importante que resolver –- Pero… - Raúl no la dejo terminar
- Pide lo que quieras, regreso en un par de horas – Y así dejando en shock a Monserrat se fue sin decir a donde.
Bajo corriendo, tomo las llaves de su Audi y tocaba sin parar que le abrieran las puertas. Agustín corriendo y tirando la cubeta con agua con que estaba lavando la camioneta que iba a usar, solo pudo abrir sin mirar y haciendo chillar las llantas de su carro salió de su casa y se dirigió a donde él pensaba que venían los mensajes.
Y así recorrió 50 kilómetros aproximadamente que separaban la casa de Raúl de quien suponía venían los mensajes, Raúl estaba como ido, rebasaba sin mirar iba a 200 Km ./Hr. en avenidas donde el máximo era 100 Km ./Hr. Por suerte o por fortuna no se topo con alguna patrulla, se metía entre autobuses, se paso algunos semáforos en rojo y casi provoca un accidente, pero por obra de no sabemos quien, llego por fin al fraccionamiento donde ella vivía, el carro bufaba en la caseta donde todos los visitantes tenían que dejar su credencial para pasar, Raúl por salir corriendo se le olvido la cartera, pero marcar a ese número no era opción, solo y con coraje estaciono el carro en la entrada y bajo caminando, se le había olvidado todo, cigarros, cartera, dinero, carro, no traía nada solo estaba él, sin escudo.
Al fin llego al edificio y vio las flores que Mariana ponía en la ventana. Raúl tuvo que esperar un momento en que alguien saliera o entrara al edificio para pasar él, no paso mucho para que saliera unos chicos entre quince a vente años y aprovecho para subir, no tomo el elevador y subió corriendo al 6 piso, tomo unos minutos de descanso, se acomodo el traje, chequeo sus zapatos y su corbata. Con el corazón a punto de salirse de su lado izquierdo del pecho, toco no despacio pero tampoco exagerado.
- ¿Quién llama? – Se escucho una voz de hombre del otro lado de la puerta.
- Raúl de la Roca, busco a
Así sin más abrieron la puerta, un tipo más alto que Raúl, vestido de jeans, playera de los Colts y tenis, algo que jamás haría o vestiría Raúl.
- Hola, Soy Raúl, se encontrará Mariana – Pregunto Raúl siempre tan formal como en una cita de negocios.
- Si, ¿Gustas pasar? – Con una sonrisa enfermiza lo recibió y extendiéndole la mano para saludarlo.
Sinceramente Raúl dudo mucho en pasar, ya sabía que pasaría, pero como todo amante de los toros, no dudo en aventarse al ruedo.
- ¡Si, claro!, ¿por qué no? – y paso aunque la diferencia de estatura era notoria, la diferencia de clases también, por eso aquel hombre que abrió no dudo en darle la bienvenida.
- ¡Oye!, Raúl ¿Cierto? – Raúl solo sonrió de afirmativo – ¡Perdona mi mala educación! ¿Te ofrezco algo de tomar? – volviendo a sonreír de esa manera tan despesciable para Raúl, aunque no pudo ver maldad en él y sentía que era un hombre muy bueno.
- Si por favor agua, ¿Por cierto como te llamas? – pregunto Raúl.
- Osvaldo – sirviéndole su vaso con agua – espera deja llamar a Mariana, es que se esta arreglando, íbamos a salir, pero ya has de saber como se tardan estas mujeres.
- Si ¡claro!, no te preocupes tengo todo el tiempo del mundo – En ese momento estaba pensando en lo tonto que fue por venir teniendo en casa a una modelo.
Osvaldo se perdió por el pasillo por el que más de una vez corrieron desnudos Mariana y él. “¡amor!, ¡te buscan!” “Creo que es de tu trabajo”. Raúl no logró entender las murmuraciones que había. Pero logro alcanzar a oír su nombre. No tardo mucho y escucho una pequeña discusión de la pareja. Regresando Osvaldo un poco perturbado.
- Sabes que Osvaldo, gracias por tus atenciones, pero creo que mejor me voy – Levantándose del sillón que por cierto ya no era el que él conocía.
- Lo siento mucho Raúl, no sé que paso estaba muy bien y me discutido por todo y lleva una hora metida en el baño, pero ya sabes el refrán “siempre al pie del cañon” – sonriendo un poco apenado Osvaldo lo acompaño a la entrada.
- Adiós Osvaldo un gusto conocerte y haz muy feliz a Mariana es una chica que lo vale – Cuando iba saliendo Raúl, Osvaldo lo tomo del hombro
- ¿De donde la conoces? – Pregunto un poco desconsternado.
- Nada más la conozco y lamento esto – Y salió del departamento.
- Nada más la conozco y lamento esto – Y salió del departamento.
Como solo salió con el celular en mano y las llaves de su carro, ahora si tomando el elevador, chequeo los mensajes de su celular y pensando para si mismo se pregunta – Estoy seguro que si es ella, ¿Tal vez era otra Mariana? – Mientras se cuestionaba salió del edificio y dándole una mirada al edificio para saber si no estaba equivocado, vio claramente a Mariana escondiéndose detrás de unas cortinas.
Raúl, no sabía que hacer o que pensar, toda su ilusión se fue en 10 minutos. Poniendo las manos dentro de los bolsillos, camino rumbo a su automovil que había dejado en la entrada del fraccionamiento, con una de las manos sostenía su celular, esperando un mensaje o una llamada, pero nada, caminaba lo mas lento posible, con la esperanza que Mariana llegará corriendo y como de película, se abrazarán, se dierán un beso y al únisono se dijeran "te amo", pero eso solo pasa en las novelas o en las películas de Hollywood y no en la vida real. Así sin mas, saco un cigarrillo, se sento en el capote de su auto y solo volvió a escribir "¿Quien eres?". No tardo ni dos segundos cuando recibío un mensaje "¿Que tratabas de intentar con esto que acabas de hacer?". Ahí fue cuando supo que si era Mariana de quien recibía esos mensajes. Raul no respondió, tiró el cigarrillo encendió su auto y regreso a casa... Durante el camino no penso, llego como en automático, se limito a fumar mientras escuchaba The good life de Bobby Darin. Al llegar a casa le pregunto a Agustín si la srta. seguía en casa a lo que Agustín le respondió que si, que había pedido una pizza por que el la recibió. Raúl suspiro y tomo el ascensor.
- ¡Me espante! ¿A donde has ido? Te vas así tan de repente que no supe que hacer, me pedí una pizza y contrate una película y estaba viendola cuando los perros me avisaron que habías llegado - Monserrat pudo ver que Raúl no venía con la mejor disposición por lo que decidió preparar un té y dejándoselo en la mesa de comedor se fue a ver la película.
Por otra parte... Unas horas antes Osvaldo le había reprochado a Mariana unos mensajes que había encontrado en su celular y habían tenido una discusión muy fuerte por ese tema. Osvaldo era un tipo que adoraba a Mariana, veía por sus ojos y le dolía cualquier cosa, temía mucho perderla, era todo lo que él sentía que tenía y sufría al pensar que ella le fuera infiel, cosa que ella no le era y no lo sería.
- ¡Que sucede contigo! ¿Quien te envió esos mensajes? ¿Lo conozco? - exigiéndole una explicación a Mariana.
- Es un tipo que conocí en un congreso. Nada y nadie importante, solo que congeniamos en ciertos aspectos profesionales y ya!, O sea Osvaldo tú eres el hombre con quien estoy y eso es lo que debe importarte, contigo duermo, contigo despierto, contigo hago el amor - Mariana no aguanto y se fue al baño a terminar de llorar.
- Perdoname mi vida, sacaré a Jacobo a pasear, lo siento - desde el otro lado de la puerta le decía Osvaldo a Mariana que no podía dejar de llorar.
Al escuchar como salían, Mariana fue a buscar su celular, busco el teléfono de Ragno el contador de Raúl y asomandose por la ventana para ver como se perdían por la calle Jacobo y Osvaldo, continúo su conversación con Ragno, los temas eran los comunes en su conversación, la familia de este, el trabajo, la nueva boutique de Mariana, hablaron de Jacobo, la relación de ella con Osvaldo y las pequeñas damitas hijas de Ragno que fueron el producto del último matrimonio de Ragno. Llego el momento en que Ragno se dió cuenta el motivo de la llamada.
- Marianita, apunta 552144-7881 ese es su teléfono - Dandoselo de la manera mas tierna, aunque Ragno era el contador de Luzbel y casi el tutor de Raúl, era otro tipo de hombre, siempre atento con las dama, quitando el hecho el enorme sobrepeso que este tenía.
- Gracias Ragno, ¡Feliz Navidad! - con una voz dulce deseandole lo mejor.
- Feliz Navidad a ti también corazón - Y así terminaron la conversación. A Ragno le dió alegría saber de Mariana y a ella igual de él.
Sentada en la tina de su baño, indecisa, mas con la intriga que por otra cosa se decidio a mandar el primer mensaje y borrandolo inmediatamente sabiendo de antemano que no recibiría respuesta alguna, lo conocía, sospechaba que él estaba ya con alguien, era un hombre que no daba tiempo al duelo de una relación como si lo hizo ella.
- Cariño, ya llegue - se escuchaba el pequeño llamado de Osvaldo tras cerrar la puerta, Jacobo como era lógico la busco y rascando la puerta del baño. Salió despacio, tranquila.
- Entonces a las 7 nos esperan en tu casa, ¿verdad? - Preguntando ella.
- Si de hecho, aproveche para pasar a la tintorería para recoger las camisas - Poniendolas sobre la cama, Mariana se desnudo y así se dirigió junto a su pareja
- Ponte la lila, con el jeans y los mocasines, creo que le encantarás a mi familia si vas vestido así o como tu quieras corazón - dandole un beso en la mejilla - me iré a duchar, regreso - El ambiente había cambiado, de un momento a otro se respiraba amor, tranquilidad y pasión.
- Y si te tallo la espalda - Sonriéndole picaramente a ella.
- Y si voy llenando la tina y hacemos el amor - respondiendole ella - ¡No tardes! - y Mariana corrió el pedacito de la habitación al baño.
Cuando el iba quitandose los pantalones se escucho el timbre de la casa, frustado tomo lo primero que vio una playera de los Colts y así salió abrir.
- Deja que toquen, ¡ven conmigo! - Gritaba Mariana desde la ducha.
- Solo deja ver quien es, si son los testigos de Jehová los dejamos tocando - casi mofandose de la situación le respondía Osvaldo.
- ¡No tardes, Osvaldo Ruiz! - asomandose Mariana dejando que él viera ya su cuerpo desnudo y humedo.
Corriendo de la habitación a la puerta Osvaldo - ¿Quien llama? - y viendo por la rendija de la puerta se dio cuenta que no eran los testigos sino un tipo de no mas de 35 años
- Raúl de la Roca, busco a
- Hola Soy Raúl, se encontrará Mariana - Osvaldo con una pequeña sonrisa lo invito a pasar, no le agradaba que Mariana tuviera amigos, mucho menos que la fueran a visitar a su casa. - Te ofrezco algo de tomar? - Osvaldo lo que quería era que ya se fuera, por que estaba Mariana en la ducha esperando por él, además que el tiempo se les estaba acortando para ir a la cena de Navidad, fue a la cocina a servirle su vaso con agua y - Raúl ¿cierto?, esperame deja avisarle a Mariana que estás aquí... - dejo el vaso en la mesita de centro y se perdió en el pasillo - ¡amor!, te buscan creo que es el trabajo - No pudo soportar sus celos y dandole un duro golpe a la pared entro a la habitación donde esta Mariana.
- ¿Me buscan? ¿Quien? - pregunto Mariana ya que dentro de la ducha era casi imposible oír.
- Creo que es de tu trabajo - sin poder ocultar su enojo y celos - ¿Comó se atreve a venir? ¿No podía hablarte por teléfono o enviarte un e.mail? - le preguntaba bajito a Mariana para que no pudieran oirlo desde la sala.
- Si tienes razón, dile que luego me comunico o que me envié un correo - tratando de ser lo mas paciente, le respondía Mariana - Y ya vente si, esto se esta enfriando - rogandole.
- Ok, no tardo - saliendo de nuevo, Osvaldo despidió a Raúl y regreso a la habitación, viendo que Mariana estaba asomada en la ventana.
- ¿Que haces? - pregunto él
- Viendo quien era - respondiendole como si nada pasará.
- ¿Y lo conoces? - Era casi la pregunta obligada - Sino no creo que tenga importancia - y abrazandola por detrás la encamino a la ducha. Mariana se disculpo con Osvaldo porque tenía o debía avisarlea Constantina su asistente que investigará quien era la persona que vino a buscarla. Osvaldo no se opuso y entro a la ducha, no sin antes apresurarla por que tenían ya el tiempo contado para ir a la cena de Navidad.
- ¿Que tratabas de intentar con esto que acabas de hacer? - mandandole un mensaje a Raúl. Espero unos minutos y al ver que no recibía respuesta, volvió al baño con Osvaldo.
-------------------------------------------------FIN DE LA PRIMERA PARTE----------------------------------------------------------
- Todavía podemos salir, la reservación se cancela a las 9 y son las 8 ¿Todavía quieres ir? ¿O prefieres ir a otro sitio? - preguntale a Raúl a Monserrat, ella emocionada porque ya había salido, él se acerco a ella que estaba viendo una película sobre un tipo que tenía cancer y sentandose junto a ella, solo le dío un pequeño beso y recosto su cabeza en el hombro de ella.
- ¡Si me parece perfecto! dando un pequeño saltito de gusto, después podemos pasear a los perros, debemos aprovechar que es Navidad y todo esta vacio - regresandole el beso y acariciandole el cabello.
Fue en ese momento en que Raúl recordo como conoció a Monserrat. se remonto varios meses atrás. Justo cuando recogía a Sanzón del veterinario por haberse tragado un pedazo de madera, ahí estaba ella
...CONTINUARA...
lunes
Cantandola de frente.
Soy esa parte que nadie quiere conocer,
Seguro de si mismo, orgulloso y engreído,
Es así mi nombre, no el de ustedes,
Este es mi lugar, no el de ustedes,
Este es mi amor, no el de ustedes,
Está es mi vida, no la de ustedes.
Estás son mis metas...
Vayansé acostumbrando.
Solamente mi lado izquierdo...
Es común encontrarse en mi lado izquierdo cosas que no esperaba tener, he encontrado desde recuerdos, hasta la sensación de un beso robado. Hay veces que sentado en mi sala, acompañado solamente por mi soledad y el olor del incienso me refugío en mi lado izquierdo, no es por sentimentalismo, ni por melancólico, sino por no llegar a la locura por la soledad que me acecha en cada rincón de mi hogar. Te podría contar que familia no tengo, no tengo ni madre, ni padre, no tengo hermano, ni hermana, solo me tengo a mi y a mi lado izquierdo. En ocasiones aún rodeado de gente, de espaldas desnudas en mi cama, no las siento, es como si no estuvieran ahí y fueran solamente un bulto mas en mi espacio, otras cuando le hago el amor a una desconocida es cuando siento que estoy con alguien a quien por mas que quiera, por mas que trate, jamás recordaré su nombre ni su apellido, su olor se habrá ido al día siguiente. En cambio en mi lado izquierdo se quedara grabado la textura de su piel, la sensación de sus pezones o el color de sus ojos, sin embargo su nombre lo guardaré como guardo la de las demás en mi cajón de los olvidos, ese cajón lo ocupo para no invertir y malgastar mi tiempo en amores perdidos, en amores que no tendrán un futuro conmigo, ni yo con ellas, aunque me juren que ellas son las indicadas, que son capaces de hacerme cambiar de ver mi vida, eso hace todavía mas que no deseé abrir ese cajón. Solo lo abró en pequeña ocasiones cuando estoy tranquilo de mi mismo, de haber logrado algo o el enterarme de que son felices con otro mas que no sea yo. Mi lado izquierdo es hipócrita, no es honesto con él, ni conmigo, pero de algo quiero que estes segura, si estás ahí es por que realmente has marcado mi vida.
viernes
Ángel...
Angel caído
Desde el cielo pasado
has descendido
para salvarme.
Ella me conto una historia de ayer
sobre su dulce y eterno amor
entre la luna y el inmenso oceano azul
y todavía tuvo tiempo de salvarme.
Tú que sacrificaste tu eternidad
para estar en una vida mortal
compartiendo fracasos y risas
y sigues aquí para salvarme.
Ella, la dama mas angelical
ella, que siempre esta y nunca a mi lado
ella, su sonrisa, su mirada, su ser
ella que dio su vida por verme vivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



