domingo

Un lugar paradisiaco como puede ser tu habitación

Sinceramente Raúl ya llevaba unos tragos de mas esa cálida noche en un bar de Acapulco, como era costumbre en él, se percato que varias mujeres ahí presentes lo veían como el típico arrogante, unas bermudas anchas, unas sandalias, una camisa de manta color hueso y un collar bastante extravagante lo declaraban culpable de no pertenecer a esa ciudad. Él era el típico hombre que aborda a una mujer, de hecho rayaba en la arrogancia por la elocuencia con que hablaba con sus clientes o amigos, pero eso les agradaba a las mujeres con las que estaba. Esa noche fue distinta, no por que Raúl se animará ha hablarle a una de las damas ahí presentes, sino por una mujer de no mas de 27 años se acerco a su lado, al principio no porque le llamara la atención, mas bien fue por que no había otro lugar donde pudiera sentarse sola a tomar un trago. Ella ¿Quién era? Era Brenda Falcón, una pequeña damita de sur de la capital, al igual que él, una turista que por cuestiones laborales la habían enviado hacer sus prácticas profesionales a la ciudad de Cancún. Hostigada de tanto extranjero, de clubes nocturnos, siempre se refugiaba en pequeños bares cerca del Malecón donde iban personas mas tranquilas, su aura era distinta a las demás mujeres del lugar.

-          Me da un vodka tonic – dijo aquella mujer con ese acento y colorido en su voz, el cantinero tardo un rato en traérselo, mientras tanto de su bolso saco un libro aún con el plástico de haberlo comprado no hace mucho.

-          ¿Brida? Es un excelente libro, aunque siendo sincero no me declaro fanático de Coelho. Sonriéndole y estirando la mano – Raúl de la Roca, perdona mi forma de intervenir pero no pude dejar de hacer el comentario – sonriendo con esa típica sonrisa guasonezca que lo caracterizaba.

-          Gracias por el comentario, pero difiero bastante en tu comentario, para mi Coelho es uno de los mas grandes escritores de este momento, me llamo Brenda y solo vengo por un trago – algo seria respondió a su inoportuno comentario de Raúl. Ya con trago en mano, le dio la espalda a Raúl.


Él por el contrario encontró a su mejor oponente para esas ya de por sí aburridas vacaciones por la agenda tan apretada de Adriana su compañera en turno. Sé acomodo, poniendo ambos brazos sobre la barra y volteándola a ver con actitud de lobo alfa.

-          Creo que no empecé bien la historia. Brida es una pequeñita de 21 años…  - interrumpiendo ella y volteándolo a ver casi espantada por la lo de “pequeñita”.

-          ¿Cuántos años tienes? – pregunto un poco extrañada

-          ¿Cuántos me calculas? – soltando esa pequeña sonrisa de seguridad que tenía para ciertas cosas que solo él sabía.

-          Por tu forma de hablar y de vestir – pensativa volvió a examinarlo de pies a cabeza – no tienes mas de treinta años – exclamo casi como queriendo que se le entregará el premio nobel por brujería, Raúl sonrió de nuevo porque no pudo adivinar su edad. – Si tengo 28 años – sonriéndole y ahora estirándole la mano a la pequeña damita que tenía del lado derecho de la barra de aquel bar.

Ahora la situación pintaba distinto, entre la sinopsis de Brida, de películas de Hollywood, zonas de Cancún, lugares de Venezuela o Colombia, pasaron mas de dos horas. El tiempo se paralizo ella con una madurez en sus palabras, él diciendo justo lo que ella quería oír. El cantinero llevaba otra ronda cada media hora.

-          Bueno Raúl me dio gusto conocerte – parándose un poco mareada por los efectos de 5 vodkas.

-          ¡No!, espera deja acompañarte a tu casa o mínimo déjame ser un caballero esta noche… Recuerda “Solo conseguimos entender las cosas simples después de que nos enredamos en las complicadas” – Raúl cito una frase típica de Coelho, valiéndole el agrado y la aceptación de que no solo lo acompañara a tomar su taxi, sino a caminar por el malecón e incursionarse en la pequeña pero exótica ciudad de Cancún.

Durante el camino y no acostumbrado al calor húmedo y extremo de la ciudad Raúl se veía en la necesidad de pasar cada cuando por una botella de agua y ofreciéndole otra a Brenda, que solo reía de la condición en que se encontraba él. Tampoco era agradable para él estar sufriendo por un viaje que ni él quería realizar, pero ahí estaba y Raúl es de los hombres que no ve una desgracia en la vida sino una oportunidad de realizar o vivir algo distinto. Esa forma tan suya de ser originó que Brenda su pequeña amiga del momento estuviera riéndose de él en ese momento. Raúl después de ponerse casi de malas por la transpiración involuntaria de su cuerpo y del horrible calor que tenía, tomo un sorbo de agua y pensando rápidamente le aventó el resto a Brenda que sorprendida se fue corriendo por la banqueta y cosa que jamás haría Raúl, la siguió, en la esquina siguiente y por culpa del tráfico Brenda tuvo que frenarse y él no desaprovechando la oportunidad, la tomó por detrás de su cintura, con la fuerza suficiente para que Brenda.


Y avanzaron entre la gente, ya no como dos amigos que acababan de tomarse unos tragos y hablar de Coelho y películas de Hollywood, sino entre una mezcla de amantes deseosos de algo, ¿de sexo?, ¿de amor?, ¿de mariposas de una noche? No lo sé, solo sé que recorrieron mas de un bar después en cada bar que entraban la química era mayor, en el primero entraron separados como si ese bar decidiera que sucedería después, saliendo a la hora tomados de la mano, era notable que la que tenía el espíritu infantil era Brenda que jalaba a Raúl a observar a los hippies que vendían artesanías o comprar dulces que vendían en el malecón. En el segundo bar entraron ya tomados de la mano y de inmediato él le pidió la mesa mas privada, él mesero los llevo al segundo piso donde había una terraza que daba la vista al mar y un par de mesitas, donde se sentaron ambos, al principio se sentaron uno al frente del otro, pero tardo mas en irse el mesero que en que Raúl se pusiera a lado de Brenda, le tomará la mano y le dijera cosas inatendibles desde la posición de las demás personas. Igual pidieron unos tragos y continuaron platicando, entre risas, abrazos, besos y raro pero salieron a bailar en la pista que había en el pequeño bar donde habían entrado, sonaba Rock with you de Michael Jackson y ya bastantes cervezas habían animado a Raúl a bailar, recordó en ese momento como su madre Sahar, le enseño a bailar ese tipo de música y de hecho no lo hacía mal, simplemente que en la ciudad él tenía una imagen y una reputación que cuidar, por lo mismo no bailaba ni hacía cosas que después se arrepentiría.

Pero esa noche los prejuicios y los paradigmas de su nivel para otro día y solo se dedico a divertirse con alguien que jamás le diría algo por que no lo conocía, ni sabía quien era. Antes de terminar la canción ya estaban rozándose uno al otro solo la ropa impedía que se tiraran al piso o quitaran a algunos de las mesas para hacer el amor.

-          ¡Vámonos!, vivo ya realmente cerca de aquí – Brenda entre pequeños gemidos le suplico a Raúl.

-        Como gustes – respondiendo y jalando a Brenda para salir de toda la gente que había ya en el bar, el mesero queriendo pararlos para pagar la cuenta, no pudo solo recibiendo una muy grata compensación por apenas un par de tragos.

Felizmente los acompaño a la salida y apenas saliendo del bar, él la recargo sobre la pared, le dio un beso que difícilmente podrá olvidar y su mano derecha recorrió toda la silueta de Brenda, la derecha ocultándose un poco rozó sus pezones, ella como pudo lo detuvo con ganas de quitarle la ropa en ese momento, pero le gano mas su pudor al ver que la gente los volteaba a ver y diciéndole al oído que esperara que llegando a su casa, terminarían todo.

Caminaron a un paso muy rápido, hasta un pequeño fraccionamiento, donde ella buscando en su bolsa saco un pequeño llavero con muchos adornos, como pudo y disculpándose por no encontrar la llave correcta, no sabía si era por nervios a lo que sucedería o porque entre tantas cosas que guardaba en su bolso. Así lograron pasar, ella se adelanto y fue directo a la cocina por un vaso con agua para Raúl y otro para ella. Cuando regreso vio que él estaba viendo una repisa con varias fotos familiares, se percato que ella no era una chica como las demás sin un estimulo por la vida y viviendo la noche. Le entro un poco de resentimiento de que durante toda la noche lo único que él deseaba era estar con ella y tal vez no volverla a ver nunca mas.


Ella dio el primer paso - ¿Quieres que te muestre mi pequeño nidito? – pregunto Brenda un poco tímida y contenta la vez por presumirle donde vivía. – ¡Claro! – Respondió Raúl, empezaron el tour por la sala, por cada cosa Brenda le contaba la historia del como lo obtuvo, desde la persona que la atendió hasta el problema de cómo fue traerlo de donde lo compro hasta su casa, así pasaron por la sala, la cocina, su estudio, hasta llegar a su habitación.

Raúl ya estaba en cierto punto cansado por el tour que le había dado, estaba ya buscando la escusa para retirarse, fue en un momento en que ella le dijo que sobre su ventana se alcanzaba a ver el mar, el ingenuo se asomo dándole la espalda a ella, cuando se percato que le había echo una broma y un poco molesto le dijo que ya era tarde, al verla se quedo paralizado, Brenda ya no tenía puesta la parte superior de su vestido, solo sus senos desnudos, su vestido no caía al piso por las caderas que ella tenía, apenas sostenían su delicado vestido, se acerco a él, puso sus brazos sobre el cuello de Raúl y juntando su cuerpo junto a el de él, le dio un beso, un beso de esos que te dejan sin aliento, que te borran tus pensamientos y durante medio segundo después no logras reaccionar. - ¿Pensaste que te iba a dejar con las ganas, tontito? – con una sonrisa maliciosa le respondió sin dejar de verlo a los ojos. – de verdad me sorprendiste – le dijo él, mientras sus manos ahora con un poco de nervios por el cambio de actitud de ella, las puso sobre su cintura. Este iba a ser un momento mágico, ella lo soltó – voy a ponerme mas cómoda – dándole la espalda, camino aún traía su vestido en la cadera mientras iba a su baño, sin cerrar la puerta se lavo la cara y con pequeños movimientos dejo caer lo que restaba de su vestido, dejando ver su pequeña tanga negra, él por su parte solo se desabotono su camisa, dejándose su collar. Ella termino de limpiarse y regreso para acostarse en su cama, acostándose de frente a él, su mano deteniendo su cara, su cabello caía delicadamente entre su cuerpo y su otra mano dedicada a acariciar su cintura, su vientre, de vez en cuando sus dedos jugaban entre su pequeña tanga, jalándola. Él se acerco como un león que esta por cazar a su presa, ella poniéndose bocarriba recibiéndolo, abrió sus piernas para que él estuviera mas cómodo y volviéndose a fundir en un beso. La cama iba a ser la testigo de aquella aventura.



No tardo Raúl en besar su cuello, sus hombros… volteándola a ver de vez en vez, su lengua iba recorriendo su cuerpo, sus manos acariciaban el contorno de sus senos, sus dedos comenzaban a rozar sus pezones, esos pezones con una pequeña aureola café y que empezaban a crecer por la excitación que comenzaba a sentir en el interior de su cuerpo, ella se dejaba consentir, arqueaba su cuerpo, el metía sus manos debajo de su espalda para levantarla, llegando a su ombligo él se detuvo como pidiendo permiso de continuar, ella con una pequeña sonrisa y abrazándolo con sus piernas le dio luz verde.

Raúl bajo un poco mas sus manos ya estaban sobre sus nalgas y con un poco de ayuda de ella jaló lo último que cubría aquel cuerpo, liberando a su vagina de aquella prisión donde estaba, por un rato se olvido de su vagina y se dirigió a sus ingles, ella lo ayudaba flexionando sus piernas, poniendo sus pies sobre su espalda para dejarle todo aquel Edén para él solo, sus manos sobre los muslos de Brenda, su boca sobre sus ingles, separaba de vez en cuando sus labios y con un dedo delicadamente lo pasaba entre su vagina y lo detenía justo en su clítoris, haciéndola soltar gemido de placer y su cuerpo inconsciente reaccionaba arqueándose, su piel se erizaba, emanaba un olor agradable, embriagante para él, hasta que logró obtener su primer orgasmo, al sentir las contracciones que Brenda hacía Raúl lamió toda su vagina, metiendo un dedo y otro en su ano, eso jamás lo había experimentado Brenda, logrando que ese orgasmo fuera único. Él la masturbaba muy distinto a sus anteriores parejas, era como si no la quisiera, la tocaba bruscamente, sin pedirle ya permiso para hacerla suya.

Cuando Brenda reacciono lo jalo hacía su boca, besándolo como desesperada – Ahora me toca a mi devolverte el favor – le dijo poniéndolo bocarriba, Brenda comenzó por los pectorales de Raúl, beso los cuadros que se le hacían en el estomago cuando respiraba, tomo sus pantalones y zafando el primer botón, bajando el cierre, noto que Raúl ya estaba totalmente erecto, ella le bajo sus pantalones con todo y su bóxer, liberando su miembro que sin dudarlo se dedico a besar, lamer, acariciaba sus testículos, besaba su pene desde el tronco hasta la cabeza. Cuando se metía todo el tronco de Raúl, lo volteaba a ver, él solo mantenía su mano sobre la nuca de ella, guiando el ritmo con que quería que ella entrara y saliera de él, llego el momento en que Brenda se metía todo el miembro y sus manos jugaban con los testículos de Raúl, con la otra mano él le acariciaba su espalda, sus nalgas y cada vez que le rozaba su ano, ella daba un pequeño brinquito.

Raúl la levanto y poniéndola de frente contra la pared, junto su cuerpo al de ella, su pene quedaba en medio de sus nalgas, ella separo un poco sus piernas para ayudarle a su labor, él tomo su pene y colocándolo en la entrada de su vagina, apenas entrando su cabeza y sin mas consideraciones la penetro logrando un fuerte gemido de dolor y placer en ella. Raúl bufaba en cada embestida y ella se mordía los labios para no gritar de placer, el jalándole el cabello logrando que arquera su cuerpo, su otra mano estimulando su clítoris, ella con una mano deteniéndose contra la pared y con la otra jugando con sus senos, así estuvieron un rato, hasta que ella ya no podía mantenerse de pie, su segundo orgasmo estaba próximo y sus piernas no aguantarían su peso, a Raúl no le importo y viendo como aumentaba el gemido siguió hasta que ella se desvanecía, pero el la detuvo, volteándola y viendo su rostro sudado, unas lágrimas salían de sus ojos. Él delicadamente con una mano recorriendo su cintura para que no cayera y la otra limpiando sus ojos, la cargo un poco, llevándola a la cama la deposito tiernamente, siempre viéndose a los ojos. Se besaron, los cabellos de ella se esparcieron sobre la almohada, dándole el mejor lugar para observar su cuerpo desnudo.



Cuando ella recupero el aliento, le sonrió de una forma maliciosa, abrazándolo por el cuello y jalándolo a su lado, poniéndolo bocarriba y aún con su pene erecto se coloco sobre el pasando su pene entre su vagina y moviéndose de atrás hacia delante, él solo la observaba era su turno, se acariciaba sus senos, pasaba sus manos por todo su cuerpo, se arreglaba su cabello, se metía un dedo en la boca y se lo daba a lamer a Raúl, pasaba sus manos por el pecho de él, todo siempre viéndolo, después de unos instantes de estar así, tomo el pene de Raúl con sus manos, se acostó sobre Raúl poniéndole sus senos en su boca, este no tardo en entrar, pero se los retiro rápidamente, metiéndose el pene al mismo tiempo, así acostada solo se dedicaba a moverse, puso su rostro como si estuviera acostada coloco su rosto de costado como si ella quisiera oír las palpitaciones que tenía Raúl. Él por su parte, acariciaba sus muslos, su espalda y con ambas manos agarraba las nalgas de Brenda, las separaba, las juntaba. De pronto él la separo, para tranquilizarla porque si seguías, pasaba sus manos por todo su cuerpo, se arreglaba su cabello, se metía un dedo en la boca y se lo daba a lamer a Raúl, pasaba sus manos por el pecho de él, todo siempre viéndolo, después de unos instantes de estar así, tomo el pene de Raúl con sus manos, se acostó sobre Raúl poniéndole sus senos en su boca, este no tardo en entrar, pero se los retiro rápidamente, metiéndose el pene al mismo tiempo, así acostada solo se dedicaba a moverse, puso su rostro como si estuviera acostada coloco su rosto de costado como si ella quisiera oír las palpitaciones que tenía Raúl. Él por su parte, acariciaba sus muslos, su espalda y con ambas manos agarraba las nalgas de Brenda, las separaba, las juntaba. De pronto él la separo, para tranquilizarla porque si seguía así podía venirse en cualquier momento, él la puso boca abajo, poniéndole una almohada debajo de su pubis dejando ese hermoso culo al aire, y beso ya directamente esa vagina que estaba ya demasiado húmeda y de vez en vez pasaba su boca por su ano, provocando un choque eléctrico en el cuerpo de Brenda. Así Raúl estuvo unos minutos hasta que sintió que ya su eyaculación estaba contralada, acomodándola le metía la cabeza y se la sacaba, así le hizo unos instantes, ella se desesperaba por sentirla dentro por lo que cada vez que la sentía ella se hacía hacia él con la intención de que no jugará mas y ya la hiciera suya de nuevo… Pero esta vez Raúl no jugaba a enamorarla sino ha ser su amante a tratarla como lo que era en ese momento mariposas de una noche, por lo que dejo atrás la ternura, amor y comprensión y la trataba mas como una chica con la que le haría todo sin importar su autorización.

Volviéndola a penetrarla rápidamente provocándole otro fuerte gemido, le tomo de los cabellos, la bombeaba fuerte y rápido, ella solo podía defenderse agarrándole de donde podía y enterrándole las uñas en su piel, lo que provocaba que él le metiera mas fuerte y mas profundo su pene dentro de ella, provocando que sus testículos pegaran en ella, ese sonido los excitaba de más, él no dudo en separarle sus nalgas y ponerle la mano derecha sobre su espalda y con su pulgar le metió por su ano, haciendo que Brenda no aguantando mas, gritara y tratara de zafarse, pero ya era muy tarde, Raúl ya tenía su otro pulgar dentro de ella y con sus manos la detenía y la bombeaba al mismo tiempo, ella no pudo mas que morder la almohada, el saco su miembro y lo coloco en la entrada de su ya dilatado ano de ella, excitado pero no inconsciente, siguió estimulándola para que gozará mas. Por cada centímetro que entraba de él en ella, Brenda solo mordía más fuerte la almohada, pero Raúl no dejaba de estimularla, acariciaba su clítoris, sus senos, le daba besos en su espalda, su cuello, hasta que entro completamente, quedándose quieto, no haciendo ningún movimiento de mas. Ella trataba de adaptarse a esa nueva experiencia, - ¡Eres un estúpido!, ¡Jamás lo he hecho así! – fue lo que puedo decir después de recuperarse de la sensación de tener algo detrás de ella, él no dijo nada y la masturbaba un poco, le acariciaba sus senos, ella no pudo mas y en esa posición volteo su cara para buscar un beso de quien estaba tratándola como una cualquier esa noche. Después de unos minutos ella mismo comenzó a moverse de a poco dándole la señal de que era momento de seguir jugando. Raúl comenzó a bombearla primeramente despacio y aumentando el ritmo de a poco, hasta lograr un ritmo bastante excitable, ella jadeaba de placer y dolor, él le bufaba en sus oídos. - ¿Dime te gusta que te den por aquí? – Le decía él penetrándola ya fuertemente – Si, me encanta trátame como quieras – le respondía Brenda, buscando un beso de él.

Llego el momento en que Raúl no pudo aguantar mas, saco su pene que temblaba y masturbándose, hasta venirse sobre el trasero y la espalda de Brenda, ella quedo paralizada por un rato. Él se acostó boca arriba y ella tal como la dejó Raúl, así pasaron muchos minutos, ninguno de los dos decía nada, solo se veían a los ojos, como si quisieran volver a repetirlo pero ya sus cuerpos no podían más. Ambos cerraron sus ojos y por el clima tan esplendido no tuvieron la necesidad de taparse, por lo que las horas pasaron tan deprisa, cuando Raúl abrió los ojos, Brenda seguía a su lado, no recordó el momento en que dormidos se volvieron abrazar. Como pudo trato de zafarse para irse. - ¿No desayunarás? – Se escucho salir de la chica que estaba acostada a su lado – Voy a ducharme, después veremos que desayunamos ¿si? – le decía bajito como para no querer despertar a alguien. – Ok – respondió ella, él se levanto y volteándola a ver, desnuda, tumbada en la cama, mientras se bañaba recordaba lo sucedido la noche anterior, ella no tardo en entrar donde estaba él y juntos se tallaron, se volvieron a besar apasionadamente – Sigo adolorida – le reprochaba entre besos Brenda, él solo sonreía. – Parto en unas horas a la ciudad, quiero verte cuando estés por allá – exigiéndole Raúl a la pequeña damita. – No lo sé, tú tienes tu vida, yo la mía – respondió ella.

Ambos se vistieron, fueron a desayunar al hotel de él. Raúl le pidió si podía esperarla en el lobby mientras empacaba a lo que ella acepto sin inconvenientes. Pidieron un taxi, él tiempo que tardo el taxi sirvió para que platicarán de otras cosas menos importantes, Raúl le dejo sus datos, ella los guardo en su cartera.

¿Se volverá a repetir la historia?, o mas bien ¿Habrá historia?, no lo sé.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro que se repite!! Ymas cuando tienen claro lo que quieren y el dia que decidan no seguir se respetaran la desicion ahora si se enamoran solo ellos sabran que hacer. Me gusto mucho lo leido me lo vivi....

Saludos!!! Juanca
Puerto Rico...

Raul Jimenez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raul Jimenez dijo...

Mi querida Brenda, mi pequeña damita. Cuantos recuerdo aquella vez cuando nos conocimos, que delirantes placeres a los que nos sometimos. Realmente me alegro de haberte conocido.