martes

En la lona.



¿Por qué no puedo yo ver qué está delante de mí?
¿Quien está en frente de mí?

Veo las puertas que no puedo abrir
Las puertas con cerradura de vez en cuando
Cuando algo se abre es para tirarme
Y me pregunto por qué a mi
¿He tomado el paso que quería?
¿Fue sólo un estado de ánimo?
Lo siento por mí mismo
Cada vez que cierro los ojos

Y caigo en un todo y no puedo aguantar más

Cuál está detrás de la puerta me pregunto
Debe ser más brillante que mi pasado
Me voy a sentir un poco diferente
Cuando me llevará a través de
¿Era realmente vale el rodeo?
¿Fue sólo una tarea de tontos?
Lo siento por mí mismo
Cuando abro mis ojos

Bajo.


Hoy no te vas a escapar
voy a agarrarte la cintura 
y te voy a susurrar.

Tantas historias de amor se han escrito
en las canciones todo esta dicho
¿Qué te cantó?, ¿Qué te escribo?
Si todo lo que puedo decirte ya existe

No me preguntes si yo te puedo amar
porque te voy abrazar y te voy a susurrar

bajo el sol
bajo la luna y las estrellas
bajo las escaleras
bajo tu cintura
bajo la lluvia
bajo el corazón 

Bajo, ¿Que tan bajo puedes llegar?

lunes

La bienvenida

Ahí estaba otra vez Jen, con sus dos maletas en la entrada del departamento que junto con Carlos habían comprado, Los perros no tardaron en anunciar su llegada, antes de que ella encontrará las llaves dentro de su enorme bolso con una infinidad de cosas dentro de él, abrió Carlos. Al verla fue como retroceder en el tiempo y recordar el por que era siempre ella quien dominaba en su vida, por que ella era la lider, del cuerpo, de la lengua del alma de Carlos. Sin otro pretexto los primeros en saludarla con entusiasmo fueron Zeus y Socrates la extrañaban. Seis meses de viaje no eran poco pero tampoco tanto para olvidar a alguien. Carlos salió por las maletas ella junto con sus perros entraban. 
- ¿Por que no remodelaste? juré que lo harías al irme - pregunto Jen al ver que todo seguía tal cual lo había dejado al irse a una producción al extranjero.- Me gusta tu estilo y que ¿a mi no me saludaras? - viendo como Jen se desvivía por los canes - Obvio mi tontito - dejando a los perros y con un pequeño brinco se colgó del cuello de Carlos y este la abrazó con sorpresa. Carlos pensando se acerco a ella pero como era constumbre de Jen, le volteó la cara evitando el beso - ¿te portaste bien?, ¿cuanta rata estuvo detrás de ti? - pregunto viendo a los ojos a Carlos - ¿De verdad quieres saber? - respondiendole Carlos - No la verdad no - y así tanto él como ella. después de casi 6 años jugando al amor, se volvieron a reencontrar.
En lo que Jen tomaba su ducha con música y cantando, Carlos anticipaba la cena, la ida de Jen había marcado en él una ausencia, pensaba en las muchas noches que se acostó con otra pensando que su olor saliera de su cuerpo, pero por mas que intento jamás salió, Jen se había llevado con ella la llave de su corazón, 

jueves

Enésimo poema a Jen


Y mis piernas han caminado tanto
y mi cara ha sentido tanto viento
y con mis ojos he visto tanta vida
y mis oídos tanto han escuchado
y mis manos han aplaudido al mundo
por que en el mundo es el lugar donde te vi

Y mis huesos han recibido tantos golpes
y he ganado y he perdido en tantas batallas
me he acostado acostado sobre mil céspedes
buscando el fuego dentro de una palabra

Y hay una parte del paraíso que se parece a ti
con grandes cielos sin nubes con las mariposas y las águilas
y hay una parte salvaje que ese parece a ti
como la leona que lucha por sus cachorros para defenderlos

Y mis brazos han tomado armas y tanta tela cubriéndome
y en mi pecho hay un motor en marcha hecho para dar de lo que ha perdido
Y mis ojos han visto un milagro por el mundo es el lugar donde te vi

Y hay una parte de mi ciudad que se parece a ti
la del bar con sus mesas afuera
y el silencio de algunos jardines

Y hay una parte de la luna que se parece a ti
la parte donde se refleja el sol
que inspira música y poemas

Bésame, cómeme, déjame
tómame, perdóname, úsame
Créeme, sálvame, siénteme

Y sobre todo hay una parte de mi vida que se parece a ti
la parte que supera la lógica
la parte que espera una razón anormal

Y hay una parte de mi corazón que se parece a ti
aquella en donde guardas eso tan preciado
que es el amor.

Cena entre el Cielo y el Infierno



Hay estaban otra vez los tres en la misma mesa donde todo empezó, con el mismo revolver, la botella de Whisky y el cuarto lleno de humo por los habanos, Luzbel de frente a Raul, siempre bien vestido, con sus manos entrecruzadas y apenas se dibujaba una delgada sonrisa en su rostro, Gabriel por su parte se notaba angustiado, su cabellera rubia y sus ojos azules denotaban su preocupación por el momento. Raul como siempre entre el bien y el mal, nació para no formar parte de ningún grupo, odiaba ser pupilo del bien, el dar la otra mejilla cuando lo humillaban, por otra parte odiaba pisar a los demás, cuando menos lo esperaban siempre daba la mano para levantar a alguien, mas de una vez peleó por injusticias que veía o presenciaba, pero él decidió ser así, no ser como el resto, ciegos ante el juego de ajedrez que jugaban Dios y Satán.

- ¿Estas seguro Raul? - preguntaba Gabriel, con un pequeño tartamudeo de su voz
- Opino que ya esta un poco grande para tomar sus decisiones, ¿no crees angelito? - sin voltear a ver a Gabriel comentaba Luzbel - Aunque hay formas mas sencillas de hacer las cosas pequeño dejame tocarte el pecho y dejarás de sentir 

Sin dejar de jugar con la ruleta del revolver, era de esas pocas veces en que Raul no estaba decidido a tomar una decisión, no veía a los ojos, solo se pasaba contemplando el brillo del metal de aquel juguete. El momento pareciese que se hubiera detenido, no molesta el tráfico de la ciudad, el ruido era nulo, en ese momento solo existía y se podía sentir la tensión de aquellos tres hombres sentados en la mesa.
- Saben siempre me pregunté ¿Que es el amor? y lo pude descubrir, me pregunte ¿Que es la soledad? y la descubrí, ¿Que es la amistad? y la descubrí, me pregunte tanto de esta vida, El por qué la gente ríe, el por que se odian, el por que la guerra, el por que del fanatismo, el por que de la ideología humana, el por que vivir... Creo que a mi edad ya descubrí todo, no me iré sin sentir algo. Amé, si, odie, claro, tuve amigos, muchos. Amigos, me voy feliz, me voy tranquilo y me alegra estar con ustedes dos en este preciso momento... - Raul ¿Que pasará con Mariana?, ¿La dejarás sola, has pensado en ella? Raul, recuerda que el amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita, ni lleva cuentas del mal, el amor que le tienes puede hacer la diferencia en este momento... ¡Lucha Raul!- interrumpiendo Gabriel el monologó de Raul. 

Raul por primera vez volteó a ver a Gabriel y sonriendo le dijo - Mariana esta con un buen hombre, sé que hará lo posible por hacerla feliz y darle lo que yo no pude darle y ser lo que ella espera del hombre perfecto, obvio no es, ni jamás será como yo, yo conozco lo imposible y lo habría hecho, pero él es perfecto para ella y ella es la perfecta para él, Gabriel, simplemente yo llegue a interrumpir su historia y así como un capitulo de un libro, cierro mi aparición en su vida y me voy como llegue.

- Querido amigo, afortunadamente puedo decirte que es un honor haberte conocido, siempre fiel a tus convicciones a tu ideología a tu temperamento, de todos mis pupilos tú siempre has sido y serás el mejor de los mejores - comentaba Luzbel dejando su vaso vació y sirviendose otro poco de whisky y como todo caballero volvió a servir dos hielos a cada vaso y poniendo un poco de licor a cada uno.

Otra vez la decisión la tenía Raul, había llegado el momento de cobrar su contrato por la vida y aunque se dedico a ganarse el perdón de Dios, sabía que no habría un mañana para él. En cada asesinato que hizo, por cada persona que se llevo, en muy pocas había un ángel que intercediera por las personas por las que iba y en su hora, ahí estaba Gabriel, sentado a su lado izquierdo,  que en mas de una vez lo había visto en la casa de Dios, mas de una vez le abrió la puerta a aquella maravillosa mansión de pisos de mármol y jardines impecables. 

- ¿Así sentían las personas por las que iba? - con la cara baja y viendo el poco reflejo que se veía en sus zapatos de la lampara - No Luzbel, es un honor para mi que tú seas quien venga por mi y Gabriel también es un honor tenerte a mi lado izquierdo. - Raul no pudo mas y soltó un par de lágrimas, levanto la cara y viendo a Luzbel - ¡Vamos! ¿Que esperas? - Ese momento era el que Raul mas esperaba un mensaje de ella, que sonará el timbre de su departamento, que llamará pero nada, sin perder un instante, miro fijamente a los ojos a Luzbel que tiernamente acaricio el cabello de Raul y pasando su mano por su mejilla y bajando poco a poco como un hombre acaricia a su amante bajo hasta el pecho, Gabriel intento detenerlo pero la mano de Raul no lo dejo y así cuando apenas la mano derecha de Luzbel toco el pecho de Raul, este cayó, dejo de luchar...

Ahí quedo inerte el cuerpo sin vida de Raul. Gabriel con lágrimas en sus ojos vio por primera vez como Luzbel se arrepentía de lo que había hecho, sin decir nada acomodó a Raul y cerrandole los ojos salió del departamento que una vez le regalo a Raul y al cual jamás volvería a ir. Gabriel por su parte se quedo unos minutos mas, viendo a Raul que pareciera que por primera vez tenía paz y descansaría de su vida. 

- ¿Sabes Raul?, siempre estuvimos cuidandote, siempre estuvimos junto a ti. pero si te falto experimentar algo... Ser padre - y con una pequeña caricia en su mano que ahora sin fuerza seguía agarrada a la de Gabriel se despedía.

Y en la misma habitación, termino Raul. Solo.


viernes

Sexo, amor, pasión

Al entrar a su departamento algo no estaba, las ventanas estaban abiertas y él siempre le pedía que permanecieran cerradas. Los cojines de la sala estaban en distinta forma, las cortinas a medio abrir y se percibía un aroma a mujer, Raul un poco asustado reviso la cocina, y comenzó a checar cada habitación al entrar a su habitación, escucho la regadera sonar, en ese momento se dio cuenta que no podía ser mas que una persona, una persona que tuviera sus llaves, al abrir la puerta del baño, vio la silueta de Mariana, se estaba tomando una ducha, ¿el por qué estaba ahí? no lo sabía... Pero por unos minutos no hizo otra cosa mas que admirar el cuerpo de Mariana, él no sabía si ella ya lo había visto o no, solo se quedo en la puerta viendo como pasaba el jabón por su cuerpo, por su vientre plano, por sus senos pequeños y duros, por sus piernas torneadas. Sin más solo volvió a cerrar la puerta del baño y fue a la cocina, abrió una cerveza y encendió el televisor. Zeus y Socrates se acostaron junto a él, de la nada apareció Mariana húmeda del baño y portando una camisa blanca de Raul, solo abotonada hasta el ombligo.

- ¿A que hora llegaste? - Pregunto Mariana besando detrás del sillón el cuello de Raul.
- No hace mucho - inclinando la cabeza sobre el respaldo del sillón para ver la cara de ella.

La camisa húmeda ya pegada al cuerpo de Mariana, no tapaba la desnudez de ella, solo la camuflaba, Raul quedo sorprendido por que aquella pequeña criatura que muchas veces ocultaba su desnudez hoy se le ofrecía en bandeja de plata. Sus cabellos mojados caían naturales sobre los hombros de ella.

- Me gustas enana - Le decía Raúl, mientras escaneaba de pies a cabeza la belleza que para ese entonces ya la tenía tapando el televisor. Los perros instintivamente entendieron o Raul con la mano los bajo y en su lugar Mariana se subió en el sofá, cada pierna a cada lado del cuerpo de él, paso sus brazos por el cuello de Raul y dandole un beso le pregunto - ¿Que es lo que mas te gusta? - desabotonando los tres botones que apenas uso. Raúl la ayudo a deshacerse de su camisa, ella tomo su cabello y lo paso para un costado, tomandose sus senos le dijo - ¿Estás te gustan? - mientras miraba picaramente,  Raúl solo se mordía el labio viendo su cuerpo. Ella tomo las manos de él y puso sobre su senos - dime ¿te gustan? -

Algo que amaba de esa mujer eran sus senos. Pequeños, suaves y duros.. - gustarme? me vuelven loco - dijo Raul jugando con aquellos pezones rosados y duros.

Mientras con las yemas de sus dedos apretaba suavemente los pezones de Mariana, disfrutaba ver como ella inclinaba su cabeza hacia atrás y movía suavemente sus cadera intentando masturbarse con su miembro ya erecto. En aquel momento, Raul paso sus labios por el cuello de Mariana, y con mordiscos, seguia moviendo sus dedos entre los pezones de aquella hermosa mujer.

Raul jamás le había confesado a Mariana que ella expedía un olor particular, el cual lo volvía loco, no era su perfume, ni su desodorante ni mucho menos la crema que vanidosamente se aplicaba todas las noche por todo su cuerpo antes de dormir. Era algo tan suyo, que con olerla ya quería tenerla entre sus piernas.

- hoy quiero que te vengas con mis dedos - Mariana se acariciaba sus senos y las manos de él, pasaron a su cintura, una de sus manos se dirigió a su enigmática cueva y la otra empezó a zafar su cinturón para liberar su miembro que ya estaba totalmente erecto, su otra mano empezaba acariciar su clítoris y a separar sus labios. Mariana solo se dedicaba a gozar ese momento, los dedos de él ya entraban y salían de ella. Aquel olor cada vez inundaba la mente y el alma de Raul.

- Desvistete Raul, quiero que me hagas tuya - Raul la cargo y sin tardarse mucho se quito la camisa, ella le ayudaba a bajarse los pantalones. Cuando reacciono Mariana ya tenía el pene de Raul a la altura de su cara y con una pequeña sonrisa y un pellizco en los testículo de él, le anunciaba que le tocaba a ella darle un poco de placer. Mariana empezó con pequeños besitos y caricias en la nalgas de él. Él acariciaba su cara y acomodaba el cabello para poder visualizarla mejor. Ella empezó a tener mas ritmo y poco a poco metía un poco mas de él en su boca...

Esta vez era Raul quien empezaba a respirar cada vez mas duro y tomando con sus manos el cabello de Mariana, sentía como esa boca caliente generaba corrientazos que llegaban hasta su cabeza.

Ella era mala y le gustaba parar para ver la cara que él hacia pidiéndole con su mirada mas... pero ella solo sonreía y comenzaba de nuevo mordiendo el miembro de su novio muy suavemente y recorriendolo con  su lengua.

- Quiero penetrarte, déjame hacerlo...
- No, ahora me toca a mí.... No tenia que decir ni una palabra mas. Raul se dirigió al sexo de su novia y esta vez, era él quien sentía el calor que emanaba... antes de besarla, paso su dedo medio por aquel sexo, sintiendo aquella humedad mezclado con un calor intenso... molesto un rato el clítoris y sin dejar de moverlo, paso su lengua en aquellos labios y empezó a besarlos..

Escuchaba como Mariana gemía de placer, y eso lo motivaba a seguir besando con mordiscos y chupadas cada vez mas fuertes. Mariana totalmente recargada sobre el sillón su nalgas sobre la orilla de este incomodaba un poco a Raúl, por eso él puso las piernas de ella sobre sus hombros así ella estaría mas relajada y el podría beber y lamer toda aquella entrada que Mariana le ofrecía entre la lengua de Raul y su dedo lograron que ella tuviera su primer orgasmo.

- ¡Espera! - alejando Mariana a Raul, las piernas de ella ya entrelazando el cuello de él, no lo dejaban escapar, pero le dio una vista sin igual del movimiento de caderas y la tensión que producían las piernas de Mariana, no paso mas de un minuto, cuando ella miro de nuevo a Raul, sonriendo y con ojos extasiados le dijo - ¿Podrías penetrarme ya?, ¡ya no aguanto mas, quiero sentirte dentro! - Raúl sin dejar que Mariana bajara las piernas se acomodo y jugando un poco con ella, solo rozaba su pene sobre su vagina pasandolo de arriba hacia abajo y metiendole poco su glande y volviendolo a sacar... Sin avisar Raul de un solo movimiento dejo entrar todo el largo de su pene...

Raúl moviéndose suavemente dentro del cuerpo de su amada, sentía como el calor de ella se apoderaba de su miembro y como sus fluidos empezaban a mezclarse con los de él..
Se hacía cada vez mas resbaloso y sus movimientos, mas rápidos... deleitaba sus oídos escuchando el sonido de la penetración mas aquellos gemidos duros y secos de la mujer que estaba poseyendo. Sus bocas no paraban de luchar en un interminable beso...

Era un momento único, en ese momento no eran hombre y mujer eran un solo ser transmitiendose amor, confianza y pasión, las piernas de ella entrelazadas y ayudando a empujar el miembro de Raul, las manos de Raul sosteniendo la cara de Mariana, Mariana como podía le decía un te amo el ritmo no parecía terminar, hasta que Raul no pudo mas y termino dentro de ella. con pequeñas contracciones y ambos sudados terminaron ella su segundo orgasmo, el su primero.

- ¿Y si ponemos una película? - pregunto Mariana acostandose sobre el sofá y Raul detrás de ella.
- Como quieras, quiero chaparra - Y así desnudos y acostados sobre el sofá pasaron la tarde del viernes.


Juan Carlos López  Malo.

sábado

Llegada habitual. (borrador)

Sin hacer el menor ruido Raúl, metió la llave por el cerrojo, lo hizo con tanto cuidado que no despertó a los perros, con sumo cuidado cerró, no sin darse cuenta que Zeus, su Mastín Ingles, ya estaba detrás de él.
- Shh, Zeus, no despiertes a nadie, ok? - Zeus pareció entender pues solo lo veía sin hacer el mínimo ruido, Así Raúl, llego a su habitación, se cambio, fue al baño, se lavo la cara y desnudo se fue a la habitación, donde esperaba Mariana ya dormida. Así era la vida entre semana de ellos, el salía dos horas después que Mariana, pero todas las mañanas él se levantaba a preparar el desayuno, en lo que ella se bañaba y se alistaba para ir a la boutique. Durante el día ellos estaban comunicados por mensajes cuando podían y sin esperar una respuesta al instante, pero siempre se daban un minuto para hablar por teléfono y preguntarse sobre su día. Raúl no tenía hora de entrada y mucho menos de salida. Este día no sería la excepción. 
- ¿Quieres cenar? - pregunto Mariana con una voz totalmente adormilada y mostrando su pecho.
- No bebe, cene con el doctor, por cierto te manda saludos - metiendose a las cobijas, en cierto aspectos eran totalmente distintos, ella siempre tapada, el se quitaba las cobijas y dormía con la pura sabana.
- Hasta mañana amor, y me place que hayas cenado con tu padre - volteandose y dandole un beso a Raúl.
- Oye chaparra, por cierto, tenemos todo el fin de semana para nosotros, ¿hay que planear algo, no? - susurrandole Raúl a Mariana en su oído. Mariana volteó emocionada y dandole un beso.
- este fin es para nosotros - le dijo.

miércoles

Pequeño escrito (intento de poema)




Estaba yo sentado en mi mesa favorita
escuchando mi rola favorita
tomando mi cerveza favorita
a mi hora favorita
con mi novia favorita...

se me fue la idea...

Desmadre.




Vamos a una fiesta, 
si a una fiesta con emparedados, 
helados y dulces, pues.
Vamos a comer, vamos a tomar, 
nos vamos a emborrachar, 
vamos a jugar a las manitas calientes. 
Huy no mejor no, 
por que juego de manos es de villanos, 
mejor vamos a jugar a camarón 
que se duerme se lo lleva la corriente. 
Y si Cate pasa por mi casa, 
yo le invito una taza de agua 
y le doy un vaso de té 
y de paso le presento a mi amiga Camila 
y se conocen, se quieren, se casan 
y se cruzan y tienen una bola de hijos igualitos, 
por que el hijo de Tigre siempre tiene que ser pintito.
Si estorbo me quito si me quito no estorbo 
y no soy ningún bobo 
por que llego y le cobro a Doña Blanca 
que esta cubierta de pilares de Oro y Plata.
Se los quito y me los llevo y la dejo sin nada. 
Se pone a trabajar y no encuentra nada, 
pero el cuento de niños aquí 
ya se acabo por que el trabajo 
que ella hace es clasificación C, 
¿si?, yo lo sé, así la conocí 
y si tú no me crees, 
cuenta hasta tres 
ó preguntale a mi pescado 
que que nada en la fuente 
que tiene un chorrito 
que se hace chiquito y se hace grandote... 

mejor brinca la tablita por que yo ya me canse...

domingo

Fiel a nuestra infidelidad

Ese fin de semana ella iría con sus amigos, Raul solo partió con su cartera. Ella aseguró estar en la entrada de la estación donde él pasaría a recogerla el sábado a las 9, el Chalet ya estaba listo, champagne, fresas, caviar y frutas frescas. 
Ella le dijo a su pareja que iría con su madre y que regresaba el domingo por la tarde, Matías no puso objeción, Sin más salió como siempre tarde, dejando esperar un rato a Raul, un tanto para darle a entender que esto era de dos y otro tanto para hacerlo sufrir.

Al fin llego Adriana al lugar indicado, lentes obscuros y una maleta, como buen caballero Raul bajo y puso las maletas en la parte trasera, saludo a Adriana y después de abrazarla, le abrió la puerta, se vieron un rato así abrazados, sin decir nada... Durante el trayecto hablaron de sus vidas laborales, ella creciendo enormemente en el ámbito de la televisión, él, en el área comercial, hablaron de sus parejas, de Matías y del crecimiento que estaba teniendo en la constructora, él hablo de Mariana y de como estaba poniendo su propia boutique en una zona exclusiva, hablaron de las viejas amistades, de los que se estaban casando, de los que ya tenían hijos, de los que ya estaban divorciados, de los que habían fallecido y de las nuevas conexiones que estaban logrando.

Estando juntos ellos eran verdaderos, ella dejaba de fingir sus risas y su postura, él podía decir malas palabras, contar chistes sin risa y fumar, dejaba al imponente Raul y era solo él, Adriana dejaba de comportarse como una inocente e indefensa mujer. Así estuvieron durante dos horas que duro el viaje al Club Santa María.

- Siempre aquí, siempre contigo - dijo Adriana abriendo la puerta del Chalet, y viendo que todo estaba como en su última visita. - podría vivir aquí ¿sabes? -
- si lo sé, yo también podría - respondió Raul, cerrando la cajuela del carro con las maletas ya en mano. 

Ella corrió con él para ayudarlo y juntos entraron, dejaron las maletas con una sola prenda para el día siguiente y como era costumbre, él encendió el fuego, ella se fue a la cocina. Ambos sabían como terminaría la noche pero no tenían prisa, no era su primera vez, ni sería la última vez que lo harían. 

- Hoy juega nuestro equipo, pon el partido - dijo Adriana sonriendo por que con Matías no podía verlo por que a él no le gustaba el football, decía que era un juego de pobres. Raul puso el televisor que se encontraba arriba de la chimenea y comieron unos sandwiches que preparó Adriana.

Al terminar el juego se fueron a la sala, destaparon el champagne y antes de que Raul le diera su copa, ella ya se encontraba desnuda frente a él.  Levantando la ceja y tomandose todo el champagne que le había servido. Sin más se acerco a ella y dejando las copas en la mesa, le empino la botella de Dom Pérignon para que la tomará con la boca, las gotas que caían por el cuello de Adriana, Raul las seguía con su lengua, hasta llegar a sus senos firmes. Adriana le quito la botella y ella sola se vertía el líquido por su cuerpo viendo como Raul le lamía completo el cuerpo, las manos de él, estaban firmemente atadas a sus glúteos. Adriana le quitó la camisa que estaba de rodillas frente a ella, el solo besaba su cuerpo, acariciaba su espalda, sus glúteos y sus piernas.
- levantate - le dijo al oído, él obedeció. ambos parados, el tomó su cara con ambas manos y la besaba con una ternura, ella quitaba el cinturón y bajo sus pantalones... Esa noche ambos hicieron el amor como realmente les gustaba hacerlo, a ella le gustaba sentirse domada, le gustaba como Raul la hacía suya, como le tomaba el cabello con fuerza y la giraba para acariciarla, a él le gustaba que le sangrarán la espalda con sus uñas y como lo apretaba contra ella con sus piernas. Así amanecieron desnudos sobre la piel que tenían como alfombra frente a la chimenea, desnudos fueron a la habitación, se bañaron.

- ¿Amor, como amaneciste?, te extraño mucho, llego a las 4 ¿podrías pasar por mi a la estación de la casa? - decía Adriana mientras Raul le sacaba su ropa interior de su maleta. - Si yo también te amo, bye bye. - 
- ¿No te da pena ser así con el buen Matías? - dijo Raul...
- No, crees que ese hijo de puta, no tiene sus amantes... no me creas tan inocente - le respondía mientras se acomodaba el sostén. - ¿tú no le marcarás a Mariana? - pregunto Adriana con una pequeña curiosidad de saber que le diría a su amiga con quien salía a tomar el café todos los miércoles.
- Checa... - sacando su celular de su maleta - Bebe, sigues con tus amigas... ok... yo ya voy a la casa... si... me quede con Ricardo... Obvio no fume... si... nos vemos en casa... te amo - colgando y asegurandose Raul que estuviera cerrada la llamada.

ambos dejaron el Chalet y pusieron la llavesita debajo de la tercera maseta de la entrada. Durante el camino ella se recostó sobre el hombro de él y en silencio regresaron a la ciudad, ambos sabían que jamás estarían juntos, jamás se dirían te amo o te necesito o quiero casarme contigo. Ambos sabían que desde hace mas de 10 años han visto pasar novios y novias, viajes y separaciones, pero siempre una vez al año eran ellos. Él la dejo en la estación y antes de bajar del auto se dieron el último beso, se vieron a los ojos y rieron como cómplices que se volverían a ver.