jueves

Hombre de Hojalata.



Existen momentos en que nos 
creemos de acero, que nada duele
que nada hiere, hay días en que 
podemos jugar a Superman.

Hasta el día en que la persona 
en cuestión decide dejar de jugar
por que dejamos de pensar en ella
y decide dejarnos ahí.

Esos momentos nos damos
cuenta que no eramos tan fuertes
que no eramos tan de acero
que no eramos un hombre de Hojalata.


1 comentario:

Marco Ramírez dijo...

Amigo.
Nada más doloroso que el saber que la persona que pensabas te daba fuerza, ha decidido convertirse en tu Kriptonita, es tan complicado salir de eso... aunque en ocasiones decide regresar... que sorpresas da la vida... que sorpresas.
Creo que ya estoy divagando, mejor lo dejamos aquí.

Saludos y suerte.